top of page

Una vez más, la guerra está reconfigurando la política en Medio Oriente

  • Foto del escritor: MONITOR
    MONITOR
  • 8 oct 2024
  • 4 Min. de lectura


Millones de personas en Oriente Medio sueñan con unas vidas seguras, tranquilas y libres de drama, violencia y muerte.


Redacción El Monitor


El último año de guerra, tan devastador como cualquiera en la región en tiempos modernos, ha demostrado una vez más que los sueños de paz no pueden hacerse realidad mientras persistan profundas divisiones políticas, estratégicas y religiosas sin resolver.


La ofensiva de Hamas llegó tras más de un siglo de conflicto no resuelto. Sus combatientes atravesaron la frontera escasamente defendida e infligieron a los israelíes el peor día de su vida.


El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, dijo al presidente Joe Biden que “desde el Holocausto” nunca había visto “tal salvajismo en la historia del Estado" de Israel, que consideró los ataques de Hamas como una amenaza a su existencia.


Desde entonces, Israel ha infligido días terribles a los palestinos en Gaza. Casi 42.000 personas, en su mayoría civiles, han sido asesinadas, según el Ministerio de Salud controlado por Hamas. Gran parte de la franja está en ruinas y los palestinos acusan a Israel de genocidio.


Una de ellas es la creencia de Benjamín Netanyahu de que podría manejar el problema palestino sin hacer concesiones a sus demandas de autodeterminación.


Con eso se desvaneció el pensamiento ilusorio que hasta hace poco tranquilizaba a los aliados occidentales de Israel.


Los líderes en Estados Unidos, Reino Unido y otros países creían que Netanyahu, pese a oponerse a un estado palestino junto a Israel toda su vida, de alguna manera podría ser persuadido a aceptarlo para terminar la guerra.


La negativa de Netanyahu reflejó una desconfianza casi universal hacia los palestinos dentro de Israel, así como su propia ideología; y también torpedeó un ambicioso plan de paz estadounidense.


El “gran acuerdo” del presidente Biden proponía que Israel recibiría pleno reconocimiento diplomático de Arabia Saudita, el país islámico más influyente, a cambio de permitir la independencia palestina. A los saudíes se les recompensaría con un pacto de seguridad con EE.UU.


El plan de Biden fracasó con el primer obstáculo. Netanyahu declaró en febrero que la condición de Estado sería una “gran recompensa” para Hamas. Bezalel Smotrich, uno de los extremistas ultranacionalistas en su gabinete, consideró esta opción una “amenaza existencial” para Israel.


El líder de Hamas, Yahya Sinwar, que presuntamente está vivo en algún lugar de Gaza, albergaba sus propias ilusiones. Hace un año esperaba, probablemente, que el resto del llamado “eje de resistencia” de Irán se uniera, con todas sus fuerzas, a una guerra para neutralizar a Israel. Se equivocaba.


Sinwar mantuvo sus planes de atacar a Israel el 7 de octubre tan en secreto que tomó por sorpresa a su enemigo.


También sorprendió a algunos de su propio lado: fuentes diplomáticas dijeron a la BBC que Sinwar podría no haber compartido sus planes ni siquiera con los líderes políticos de su propia organización, exiliados en Qatar. Según una fuente, estos tenían protocolos de seguridad notoriamente laxos y usaban líneas de comunicación abiertas que podían ser escuchadas fácilmente.


Lejos de lanzarse a la ofensiva, Irán dejó claro que no quería una guerra más amplia, al tiempo que Israel invadía Gaza y el presidente Biden acercaba portaaviones estadounidenses a la región para proteger a Israel.


El entonces líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah, y su amigo y aliado, el líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, se limitaron a lanzar cohetes a la frontera norte de Israel y asegurar que los ataques continuarían hasta que hubiera un alto el fuego en Gaza.


Los objetivos fueron mayormente militares, pero Israel evacuó a más de 60.000 personas lejos de la frontera. En Líbano, tuvo que huir quizás el doble de esa cantidad de ciudadanos a lo largo de los meses por la respuesta israelí.


Hassan Nasrallah en un póster en BeirutFuente de la imagen,EPA

Pie de foto,Hassan Nasrallah en un póster en Beirut.

Israel dejó claro que no toleraría una guerra de desgaste indefinida con Hezbolá.


Aun así, se creía que Israel se vería disuadido por el formidable historial de combate de Hezbolá en guerras anteriores y su arsenal de misiles proporcionado por Irán.


Pero en septiembre, Israel lanzó una ofensiva. Nadie fuera de los rangos superiores de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y la agencia de espionaje Mossad creía que se pudiera infligir tanto daño tan rápido al aliado más poderoso de Irán.


Israel detonó de forma remota “beepers” o buscapersonas y radios con trampas explosivas, destruyendo las comunicaciones de Hezbolá y matando a sus líderes.


También lanzó una de las campañas de bombardeo más intensas en la guerra moderna, que solo en el primer día mató a unas 600 personas en Líbano, incluidos muchos civiles.


La ofensiva ha destruido la creencia de Irán de que su red de aliados cimentaba su estrategia para disuadir e intimidar a Israel.


El momento clave se produjo el 27 de septiembre, con el masivo ataque aéreo sobre los suburbios del sur de Beirut que mató a Hassan Nasrallah, el líder de Hezbolá, y a muchos de sus principales lugartenientes. Nasrallah era una parte vital del “eje de resistencia” de Irán, su alianza informal y la red de defensa de aliados y proxies.


Israel salió de la guerra fronteriza escalando a un conflicto mayor. Si la intención estratégica era obligar a Hezbolá a cesar el fuego y retirarse de la frontera, fracasó. La ofensiva y la invasión del sur del Líbano no han destruido a Irán.


El régimen de los ayatolás parece haber llegado a la conclusión de que su renuencia abierta al riesgo de una guerra más amplia ha animado a Israel a presionar con más fuerza.


Contraatacar era arriesgado y garantizaba una respuesta israelí pero, para el líder supremo y los Guardias Revolucionarios de Irán, se había convertido en la opción menos mala.

Comments


  • Facebook
  • Twitter
  • YouTube
  • TikTok
  • Instagram
www.elmonitoredomex.com es producido por periódico El Monitor Estado de México.

Todos los derechos reservados   c  2017.

De no existir previa autorización por escrito de El Monitor Estado de México, queda expresamente prohibida la publicación, retransmisión, distribución, venta, edición y cualquier otro uso de los contenidos (Incluyendo, pero no limitado a, contenido, texto, fotografías, audios, videos y logotipos). Si desea hacer uso de este contenido por favor  envie una solicitud al correo arriba publicado.
bottom of page